Arroz rojo: el acompañamiento que no puede faltar en una comida mexicana. Se fríe el arroz antes de cocerlo, lo que le da textura suelta y sabor tostado.
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El utensilio esencial de la cocina mexicana. Tortillas, chiles, tomates — todo se tatema correctamente con calor uniforme y retención.
Las salsas hechas en molcajete saben distinto — más texturizadas y aromáticas. Vale la pena si cocinas mexicano regularmente.
Para tortillas hechas a mano. La prensa de hierro fundido da presión consistente; las de aluminio dan resultados desiguales.
Enjuaga el arroz bajo agua fría hasta que el agua salga clara. Escurre bien.
Calienta aceite en una olla. Fríe el arroz a fuego medio, revolviendo constantemente, hasta que se dore ligeramente.
Licua el tomate con la cebolla y el ajo. Vierte sobre el arroz frito. Cocina revolviendo hasta que el arroz absorba casi todo el líquido.
Agrega el caldo y la sal. Sube el fuego hasta que hierva. Baja a fuego mínimo, tapa y no destapes durante 18 minutos.
Retira del fuego. Deja reposar tapado 5 minutos. Esponja con un tenedor.
Para frijoles de la olla y pozoles auténticos. El barro aporta un sabor terroso característico que no se obtiene con acero.
Para fajitas, carnes asadas y huevos rancheros. Una sartén de hierro fundido bien curada dura generaciones.
Pack con chiles secos, comino, orégano mexicano. La diferencia entre 'mexicano-ish' y mexicano auténtico está en los chiles correctos.
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